Se realiza una primera prueba con:
Auto refractómetro-queratómetro.
Nos indica una valoración automática, del defecto refractivo, las medidas corneales y curvatura de la córnea.
Ya en consulta:
Se mide la presión intraocular con un tonómetro de contacto.
Nos indicará el valor de la presión intraocular (P.I.O.), y veremos si está dentro de los parámetros normales, entre 10 y 20 mm hg.
Se realizará una exploración ocular externa con un biomicroscopio.
Con el que podremos observar la salud ocular de los órganos externos del ojo, párpados, lagrimales, pestañas, glándulas anexas a los párpados, lagrimal, etc., así como el globo ocular, la córnea, conjuntiva, iris, cristalino, etc.
El siguiente paso será la propia graduación de la vista paciente.
Se comienza con una refractometría, con un retinoscopio, utilizando el foróptero.
Se graduará partiendo de: la retinoscopia, del resultado del refractómetro automático, y con esos datos se realizará la graduación subjetiva de la vista, ayudados con el foróptero que permite innumerables combinaciones de lentes, prismas pruebas de visión binocular, etc.
Por último, se analizará el estado de salud de la retina, mediante la observación de esta, con un retinógrafo, que nos facilitará unas imágenes que revisaremos en el ordenador de la consulta, y podremos explicar al paciente si viéramos alguna posible patología, para recomendarle la visita al oftalmólogo.
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